En estos días de confinamiento estamos más proclives a consumir todo tipo de contenidos, principalmente en redes sociales, navegadores web y correo electrónico. Y por dicho motivo, también es más fácil picar en cualquiera de las estafas informáticas, sea para robarnos datos personales o materiales o incluso para “contaminarnos” nuestros dispositivos tecnológicos ( y no, no hablo solo del “virus” que inunda nuestras calles, nuestras conversaciones y… también nuestros móviles). Y lo que es aún peor, pareciera que se están juntando los dos mundos, el virtual y el físico, y con un mismo punto en común: Interior alerta de una quincena de ciberestafas que utilizan como señuelo el coronavirus

aplicaciones maliciosas

Hoy mismo, y obvio aprovechándose de todos las compras online que realizamos ante el confinamiento yo mismo he recibido un burdo intento de phishing, con un intento muy burdo de suplantar a Amazon Prime:

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Antes estábamos a salvo de los virus informáticos con sólo fijarnos muy bien en qué archivos descargábamos de la red y tener un antivirus que se encargara de analizar los pendrives, tarjetas SD y otros dispositivos que pudieran infectar nuestra computadora al compartir datos con otras personas; pero tal como los virus biológicos – que tan en nuestra actualidad están presentes-, los virus informáticos también mutan para adaptarse a los nuevos organismos y escenarios, y así han hecho con las redes sociales, convirtiéndolas en campo de cultivo para variada cantidad de cadenas maliciosas. Por no hablar de las aplicaciones maliciosas:

Ni en computadoras ni en celulares nos libramos de virus y aplicaciones maliciosas, la máxima, usar el sentido común y no instalar nada que no tengamos certeza de su procedencia.  Instalar por instalar, descargar por descargar, garantía de virus, troyanos y problemas.

Pero así como los virus tienen potencial para mutar y adaptarse, nosotros tenemos la perspicacia de aprender cada uno de sus nuevos “modus operandi”, y una vez que los conocemos, ya no nos dejamos infectar, y desaparecen del panorama por un buen tiempo, al menos hasta que sus creadores se inventan una nueva manera de engañar.

Así pues, aquí te cuento un poco cómo es el modus operandi de los virus de redes sociales más efectivos, de manera que puedas prepararte y protegerte. Y recuerda, la palabra que más escuchamos hoy de las diferentes autoridades: SENTIDO COMÚN.

Los virus difamadores

Este es el tipo de virus menos peligroso para tus equipos pero más dañino para tu reputación, ya que a pesar de que no tienen manera de salir del ámbito de las redes sociales, se encargan de hacer allí todo el daño posible publicando en tu nombre contenido ofensivo o indecoroso. No hace mucho nos encontrábamos con este lamentable caso: El chantaje sexual en bitcoins al entrenador del Málaga…

Estos virus te los encuentras en la página de inicio de tu Facebook con el enlace a alguna página con un título amarillista, sobre todo con contenido violento o sexual, y cuando intentas acceder a ellas te aparecerá como si fuera una aplicación de Facebook a la cual tienes que cederle permisos para poder proceder. Estos permisos te exigen ingresar tu contraseña y traen seleccionada la opción de “publicar en la biografía”.

Si caes en la trampa y cedes a sus requerimientos para saciar tu curiosidad, automáticamente les das permiso de publicar lo que ellos quieran en tu muro, lo cual puede limitarse a hacer repost del mismo enlace al cual tú accediste, o ampliarse a muchas otras publicaciones indeseadas e indecentes.

Recomendación: No confíes plenamente en ninguna página que te pida permisos interactivos con Facebook, mucho menos si estos incluyen el permiso de publicar en tu biografía. Pide referencias a tus amigos sobre la página antes de acceder a ella.

Medidas: Para deshacerte de este tipo de virus tienes que acceder a tus configuraciones de Facebook y eliminar el acceso a la aplicación responsable, que incluso pueden ser varias o estar disfrazadas bajo un nombre que no corresponda con el contenido.

Los virus impostores

El nivel de peligro aumenta enormemente con estos virus ya que no sólo se propagan por tus redes sino que se encargan de infectar tus equipos. Su medio de difusión suele ser a través de inbox en las distintas redes sociales: Facebook, Instagram e incluso Whatsapp. Te alcanzan a través de cualquier contacto infectado y llaman tu atención con algún video o imagen que da la impresión de estar relacionado contigo, acompañado de una frase sencilla que podría haber sido enviada por tu contacto, como un “Mira lo que encontré sobre ti!”

Cuando le das click a la imagen o video te redirecciona a otra página web que te dirá que necesitas instalar o actualizar un plug-in para poder ver la imagen o reproducir el video. ¡Y cuidado aceptas instalar algo de lo que te propongan! Lo que estás instalando es precisamente un virus que se alojará en tu equipo, ya sea pc o móvil, y puede servir para diversos propósitos, del más inofensivo al más malicioso: reproducir publicidad, clonar y extraer archivos de tu equipo, robar las contraseñas de redes sociales y hasta bancarias.

Lo peor de la situación es que el video al que te enlazaron termina siendo una farsa, y realmente no había nada que ver. Y cuando vuelves a tu red social, el enlace que recibiste probablemente se ha reenviado desde tu inbox a todos tus contactos.

Recomendación: Cuando recibas un enlace de tus amigos, pregúntales de qué se trata y por qué te lo han enviado. Si se trata de un virus, te estarás salvando tanto tú como a tu amigo, quién probablemente ni se había dado cuenta del efecto secundario.

Medidas: Para deshacerte de este tipo de virus tienes que analizar tu equipo con un programa antivirus potente. En las redes sociales no hay más nada que puedas hacer, ya que este tipo de virus no se instalan en las redes sociales, sino que sólo se reenvían cuando accedes a ellos.

Mientras más excéntrico, menos confiable

El mejor antivirus contra los virus de las redes sociales es el escepticismo. Imagina que te encuentras con una persona vestida con miles de adornos extravagantes y que intenta por todos los medios llamar tu atención; te parecería sospechosa ¿cierto? Y en vez de acercarte seguro te alejarías. Así mismo tienes que comportarte en las redes sociales.

Cuando te encuentres con enlaces cuyos temas gritan: (metafóricamente hablando) “Soy interesante, da click aquí” lo más juicioso es dejarlos pasar y seguir haciendo scroll, o al menos consultar antes con la persona que lo publicó: ¿De qué se trata? ¿Es confiable la página? ¿Tú lo compartiste a propósito? Y sólo luego de tener una respuesta positiva proceder a dar click en ellos.

A fin de cuentas, hoy día gran parte de nuestra identidad, relaciones y hasta negocios se encuentran en las redes sociales que manejamos, por lo que hay que cuidarlas tanto como un adolescente de hace una década hubiera cuidado su diario.

En este día...


Ramón

Apasionado del Conocimiento Libre y de las personas. Autor de Software Libre y Comunicación

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