La tecnología ha hecho avances a velocidad vertiginosa en los últimos años y todos estamos conscientes de la amplia transformación que han sufrido los medios de comunicación para poder seguir siendo útiles a la humanidad, o al menos, seguir existiendo. De lo que quizás no nos damos cuenta con tanta facilidad es en qué manera eso ha afectado nuestra cotidianidad, nuestro comportamiento frente a los medios y el impacto que ha tenido en nuestra manera de relacionarnos y de ver el mundo.

Es precisamente en este sentido en el que me planteo las siguientes preguntas: ¿ha sido positivo o negativo el impacto de las nuevas plataformas? ¿Ahora nos comunicamos en mayor o menor medida que antes?

El gran salto generacional

Por lo general estamos tan inmersos en el día a día y en nuestras responsabilidades que no le prestamos atención a los miles de cambios de los cuales hemos sido testigos.

¿Vemos ahora tanta TV como veíamos hace 10 años? ¿Compramos el periódico con la misma asiduidad con que lo hacíamos en el 2000? Por supuesto que no, y no se trata de que estemos más ocupados o de que ahora ofrezcan un contenido diferente que no nos interesa, se trata de que se han vuelto medios prescindibles, pues las nuevas plataformas tecnológicas se han hecho cargo de ofrecernos todo lo que antes obteníamos de los medios tradicionales y más. Sigilosamente han invadido todos los espacios y se han impuesto como una necesidad.  Por no profundizar en aquello que expertos como la neurocientífica Maryanne Wolf, definen como “paciencia cognitiva”, o lo que es lo mismo, la dificultad que tenemos en prestar atención a la lectura , ya que nos hemos acostrumbrado a la inmediatez de las redes.

acceso a internet

¿Quién se hubiera imaginado, hace 20 años, que nuestros celulares se convertirían en una máquina mucho más lista que las computadoras promedio y con conexión inalámbrica a internet? Definitivamente nadie.

Las generaciones más jóvenes nacieron con todo esto a la mano y se desarrollaron en constante relación con estos nuevos medios interactivos. Los Millenials son conocidos como la generación más curiosa, pues han internalizado el acceso a internet como una fuente permanente de información a la cual acceden de inmediato ante cualquier duda, y sin reparo saltan de una página a otra para profundizar sus conocimientos.

Pero aunque no seas parte de los Millenials o de las generaciones posteriores, el cambio en la forma en que te comunicas también ha pasado por ti de diversas maneras, como espero trasladarte más adelante.

Internet y la mudanza de un dispositivo a otro

La metamorfosis de los medios de comunicación se originó con la invención de los dispositivos multidisciplinarios que ofrecen conexión directa a internet. Es la combinación explosiva que determinó la transición.

Los dispositivos y artefactos de antes tenían una o a lo mucho un par de funciones. La televisión tradicional permite ver la transmisión de múltiples canales, al igual que la radio con sus emisoras. El teléfono permite comunicarse por voz en vivo, y las cartas y los periódicos por escrito. Una sola función.

Ahora, los smartphones y ordenadores son capaces de ofrecer diversidad de funciones que se expanden cada día: llamadas de voz, mensajes grabados de voz, mensajes de texto, correos instantáneos, llamadas audiovisuales, transmisión en vivo, envío y recepción de formatos digitales como imágenes y videos, y la lista sigue. Todo esto con la inmediatez y la reciprocidad de internet.

Las limitaciones con nuestros medios de comunicación actuales son difusas y debatibles. ¿Qué más podremos hacer, por ejemplo, en cinco o diez años? La imaginación no alcanza para todas las posibilidades.

La mudanza es inevitable y cada vez más común entre la población. El ajetreado modo de vida no nos deja tiempo para dedicarle exclusiva atención a esos viejos dispositivos que cumplen apenas una función. Queremos hacer lo más posible en menos tiempo. Se hace “necesario” contar con un dispositivo que te ofrezca la eficiencia de la comunicación por internet, y más aún si te permite llevarlo contigo a donde quiera que vayas. Decir “no” a esta transición es declararse en obsolescencia y aislamiento, por lo que no queda de otra que dejarse llevar.

La participación masiva y el exceso de información

Toda cosa buena tiene su lado malo. Seguro te preguntas ¿qué podría haber de malo en que sea más fácil comunicarse y que la información esté al alcance de todos? La única parte mala es el exceso, pues tal como los dulces, todo en exceso es dañino, incluyendo el flujo de información.  Conceptos como el ya comentado anteriormente de pérdida de paciencia cognitiva o la infoxicación a la que nos sometemos a diario son parte negativa de esta nueva Sociedad-Red.

Los nuevos medios de comunicación (redes sociales, plataformas de mensajería instantánea, correos electrónicos, medios para streaming, etc) tienen el beneficio de estar al alcance de todo el mundo. Con solo tener tu dispositivo con acceso a internet ya te conviertes en un comunicador o comunicadora en potencia, y a su vez en audiencia del resto del mundo, el denominado “prosumer”. Puedes simplemente recibir información si es todo lo que quieres, pero también puedes compartir tu propio contenido, opinar sobre el de los demás o compartir las publicaciones de otros. La información viaja por todo el mundo de manera incesante todos los días, las 24 horas del día, a diferencia de los viejos medios, con los que la audiencia se quedaba como audiencia y la producción de información era un privilegio para personas selectas.

Tras este cambio, la cantidad de información que le llega a un usuario promedio cada día es prácticamente infinita, y no toda puede ser corroborada. Se mezclan las noticias reales con los memes, los artículos de opinión con los videos amarillistas, y a todo se le da más o menos la Resonancia Digital y Fake Newsmisma importancia. Esto ha causado que la mayoría de las personas actualmente se encuentren en una especie de burbuja dentro de la red, en donde todos los sucesos son efímeros y nada tiene un valor superior.  Lo que últimamente comento en mis conferencias son dos factores que influencian claramente en la sociedad: caja de resonancia digital y fake news.

Es por esto que hoy día, aunque hay más información disponible y mayor participación colectiva, la comunicación no es realmente más efectiva que antes. Los mensajes importantes pueden perderse en el mar de contenido y desaparecer sin conseguir la atención necesaria.

El cambio de medios exige cambio de formatos

La decadencia del valor informativo se relaciona con la latente resistencia a modificar los formatos para la información. Insistimos en ofrecer los mismos formatos viejos en los medios nuevos. Si hoy día los espectadores se dejan llevar por lo vistoso y lo viral, ¿por qué no aprender a hacer contenido vistoso y viral?

Si permitimos que los contenidos se transformen bajo la influencia de los nuevos formatos (memes, gifs, micros, infografías, video blogs, etc.) incluso los temas serios pueden construirse de una manera atractiva para el público de la nueva era, y toda la información importante llegará con efectividad a su destino. Lo que hace falta es dejar de ser tozudo, y tener un poco de creatividad.  O lo que es lo mismo, dinero y recursos vs creatividad e imaginación.

En este día...


Ramón

Apasionado del Conocimiento Libre y de las personas. Autor de Software Libre y Comunicación

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