El sexo es sano, divertido, motivador, liberador,…. si es consentido y con las debidas precauciones. En tiempos de coronavirus ¿el sexting puede ser la alternativa más segura y saludable?

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Las personas solteras podrían llegar a acuerdos para mantener encuentros sexuales REUTERS/Eva Plevier

En momentos de confinamiento, la soledad puede generar más apetencia o frustración. Tanto es así, que en estos días el gobierno de Holanda promueve la búsqueda de parejas para tener sexo:

El Gobierno holandés aconsejó a las personas solteras encontrar un compañero sexual para pasar la cuarentena

Es evidente que las nuevas generaciones somos mucho más abiertas en cuanto a los temas relacionados con sexualidad e intimidad, lo que es beneficioso para prescindir de los tabúes y motivar la responsabilidad sexual y el control de la natalidad. Pero… ¿sigue siendo beneficioso cuando jóvenes menores de edad desinformados comparten contenido sexual con desconocidos?

Hablemos un poco sobre el sexting y sobre los riesgos que conlleva tomar esta actividad a la ligera, más ahora que nuestra principal forma de relacionarnos es on-line.

El sexting como actividad recreativa

Hace una década o dos ya se practicaba el sexting, y siempre se ha tratado de lo mismo: conversaciones con contenido íntimo a través de chat, en las cuales se pueden incluir descripciones de actividades sexuales simulando que las dos personas que están chateando se encuentran juntas e interactuando físicamente, y por supuesto, intercambio de fotos y vídeos de quienes están conversando, con poca o nada de ropa, y posiciones o gestos sexuales. Y como siempre, ojo con estas prácticas, que suelen ocasionar extorsiones y todo tipo de problemas. Les comparto 2 ejemplos muy conocidos que, aunque alejados en el tiempo una década, muestran los riegos:

La Policía trata de descifrar quién extorsionó al entrenador del Málaga con un vídeo sexual

Video Ministra de Juventud de Costa Rica Karina Bolaños y el Sexting

En ambos casos supuso un escarnio público, y un parón o fin de la carrera profesional, política o social de las víctimas.

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¿Qué es el Sexting? La trampa moderna para las generaciones más jóvenes.

La diferencia entre antes y ahora es el tratamiento que se le da a la actividad. Antes se acostumbraba a realizar el sexting de dos maneras: o a través de páginas de chat genéricas en las que se entraba con un usuario anónimo, o a través de programas de chat privados, como Messenger, en los que igualmente se podía mantener la identidad secreta si así se quería. Se trataba el sexting con cierto grado de tabú, y entre los jóvenes también con cierto miedo, pues podía traer consecuencias tanto con los padres, como secuestros, o simple vergüenza social.

Para la actual generación, hablando de los jóvenes nacidos luego del cambio de milenio, el sexting no tiene nada de malo y tiene pocas consecuencias. Chatean con contenido sexual desde sus mismas redes sociales, donde tienen gran parte de su información de contacto. El intercambio de fotos y videos íntimos ha perdido valor púdico y ahora se le conoce simplemente como: “enviar nudes” y se han propagado campañas de normalización como: “El intercambio de nudes entre amigos fortalece la amistad”.

Con esto, pocos se limitan hoy de realizar el sexting como actividad recreativa, aún con personas que conocen poco o nada, y sin esconder su identidad. Y, ¿realmente tiene pocos riesgos?

El costo de enviar nudes

Nadie se avergüenza hoy del sexting, ni evitan admitir que lo hacen o lo han hecho en algún momento. Nadie tiene miedo de enviar fotografías íntimas, pero ¿realmente están dispuestos a que se hagan públicas?

La mayoría de los jóvenes tienen poco tabú dentro del chat, pero no estarían felices con que sus fotografías o videos sean publicados en sus redes sociales o en páginas web. Esto sí les traería consecuencias y vergüenza social. Y es que se ha creado una especie de “pacto” tácito entre las personas que hacen sexting sobre la confidencialidad del contenido que intercambian, algo tipo: “lo que se intercambia en el chat se queda en el chat”. Pero al no haber consecuencia alguna para las personas que quieran romper este pacto, se convierte en una apuesta bastante riesgosa, más riesgosa aún si consideramos que el interlocutor puede ser apenas un “contacto” del que no conocen nada más que el nombre.

Lo que ocurre cuando se rompe ese pacto es que queda expuesta tanto la identidad como la intimidad de la víctima, porque sus fotos o videos se hacen públicas en Facebook, Instagram o cualquier otra red social. Y en casos más graves, también se llegan a compartir sus fotos y hasta capturas de chat en páginas web eróticas y de pedofilia. En este sentido, además de pedir empatía, estoy seguro que a nadie nos gusta que se «juegue» con nuestra intimidad, se puede cometer un delito penado entre 3 meses y un año de cárcel.

Si estas 2 razones no te parecen suficiente, aquí una pequeña animación que espero refuerce lo absurdo de compartir en nuestras redes este tipo de contenido:

No hay sexting completamente seguro

A menos que se vuelvan a los antiguos métodos de chat en el que se mantenía en secreto la identidad, no existe una manera 100% segura de realizar sexting.

Aun cuando las fotos se envíen sin rostro, la persona que las recibe puede fácilmente hacer una captura de pantalla en la que se pueda evidenciar quién las está enviando, y permitirle a los demás hacer comparaciones con el resto de fotos que posee la persona y corroborar que se trata de la misma. Sea cual sea la red que usemos, y pienso en casi todas las aplicaciones de mensajería que solemos usar. Aun cuando se realice por video llamada, en vivo, el interlocutor siempre tendrá métodos para registrar la llamada y guardarla como un archivo de vídeo, por no hablar de la vulnerabilidad que herramientas muy usadas en estos días como Zoom presentan.

Así que en definitiva hacer sexting es arriesgarse. Puede que alguien tenga la suerte de que su contenido íntimo nunca sea revelado, pero se trata de eso: suerte. Entre las muchas personas con las que se puede interactuar, siempre habrá alguien con malas intenciones.

Chantaje a través del sexting

El mayor riesgo que puede sufrir un joven al caer en la trampa de alguien con malas intenciones es que se use el sexting para el chantaje. Si el material que tiene en su disposición es suficiente para infundir miedo en el joven en caso de ser revelado, ¿qué le impide manipularle para que haga lo que quiera, exigir información de sus familiares, o amigos, o de su localización, números de teléfono, o hasta pedir dinero a cambio de no hacer públicas las fotografías o videos? Nada se lo impide. Existen leyes contra este tipo de cyberdelitos pero la tenología no ha avanzado lo suficiente para garantizar que se pueda rastrear y castigar a los delincuentes, o lo que es peor, aunque se castigue, el daño ya estará hecho.

Por lo tanto, la responsabilidad recae en cada uno de nosotros y nosotras, y especialmente en los más jóvenes. No se trata de volver a convertir el sexting en un tema tabú, sino de crear consciencia sobre las consecuencias, de manera que los jóvenes escojan con mucha prudencia a aquellas personas con las que van a realizar la actividad, que sea alguien que haya demostrado ser una persona de confianza, y que tenga el mismo precio a perder en caso de que se rompa el pacto.

Y si realmente se quiere blindar contra los riesgos del sexting, lo importante es asegurarse que el material que se envíe no le da a la otra persona poder alguno, y que si lo publica en las redes sociales, aún con captura de pantalla, no le va a generar ningún tipo de consecuencias negativas a quién lo envió. En ese sentido, y sin ser experto en la materia, recuerden que existen algunas herramientas, como los chats secretos de Telegram, con autoborrado de imágenes que pueden ayudar, aunque… insisto: NO HAY NINGÚN MÉTODO 100% INFALIBLE.

Categorías: salud

Ramón

Apasionado del Conocimiento Libre y de las personas. Autor de Software Libre y Comunicación

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