Leyendo un reportaje en el que el Papa Francisco nos recuerda que luego de la crisis de 1930, los alemanes ven la «oportunidad» de levantarse y lograr un «cambio» para recuperar la identidad de su país, en un joven llamado Adolf Hitler que decía: «Yo puedo, yo puedo» y en 1933 fue elegido por votación como gobernante de Alemania.

Con este antecedente y cómo dice el Papa: «En momentos de crisis, no funciona el discernimiento«, y en Ecuador, a vísperas de las elecciones, sería mejor no dejarnos llevar por un mal gobierno, (sea prefectura, alcaldía, etc.) ni que seamos fríos o automáticos al elegir por quien votar, como votar por «el menos peor», por el «opositor» o por «uno nuevo», por que la historia ya nos ha demostrado que «No todo opositor ni todo lo nuevo es mejor». Mejor analicemos nuestro voto.

En nuestro país aún no se vive una verdadera democracia dentro de los partidos políticos, no existen verdaderas elecciones internas, y es el por qué siempre elegimos mal. Llevar una camiseta o bandera política no nos obliga a aceptar las malas decisiones dentro de un partido político, tener la libertad de diferir en opiniones, tener la capacidad de hacer valer nuestro criterio, tener el derecho de proponer a nuestros candidatos y no que nos los impongan como siempre ha pasado, muchos habrán sido nombrados por el tío, hermano, compadre, amigo, jefe, del «dueño de la organización política. Tener voz y voto dentro de un partido político es lo que enriquece nuestra democracia.

El votar con conciencia, intentando separar los afectos, votar con conocimiento, con criterio propio, nos quejamos tanto del show que dan los candidatos modelos, feos, guapos, payasos, deportistas, actores o personas sin estudios, con carencia de propuestas reales que se reflejan en acciones que por más risa que nos pueda dar, podrían afectar más a nuestro país, pero… qué hemos hecho nosotros como ciudadanos a más de criticar?, por qué mejor no nos involucramos desde mucho antes, en el proceso, antes de que empiece el show en las redes sociales y sea el único medio para en ese momento conocer los candidatos que nos representarán.

Cada elección es lo mismo, llegan figuras conocidas o nuevas en la palestra pública, muchos respetables, empresarios, profesionales, estudiantes, emprendedores, activistas o líderes comunitarios, que llegan con el entusiasmo de aportar con proyectos sustentables que beneficiarían a su territorio y al país, pero también habrán camisetazos, gente nueva que son manejados por la vieja guardia, pero… acaso hemos escuchado alguna propuesta de campaña que logre una reforma a la Ley Orgánica Electoral y de Organizaciones Políticas y el Código de la Democracia?, en el que se dé más poder al ciudadano común de elegir a los candidatos, y limitar que los partidos políticos puedan «negociar, cabildear o nombrar esas candidaturas a su antojo». Una ley que límite que una autoridad electa sea manejada por alguien desde atrás del telón, sea por favores políticos, por temas electorales o por compromisos adquiridos antes y durante la campaña.

En esta era digital y de innovación, debería ser prioridad el contar con una plataforma efectiva de observación electoral motivada desde la ciudadanía (no solo la impuesta por gobierno), en la que se pueda verificar en línea y tiempo real, cada uno de los aportes y donaciones que reciben los candidatos antes y durante la campaña, con ello se lograría una mejor fiscalización y control del gasto electoral; y que tal si existiera mayor interés en fiscalizar los gastos del fondo partidista que obtienen los partidos políticos cuando logran la votación mínima requerida?. Serían éstas, unas de las tantas herramientas que los ciudadanos podríamos utilizar a fin de promover la transparencia y disminuir el pago de favores políticos que pueden llevar a actos de corrupción.

Y si trabajamos en la construcción de una red de observación electoral dónde el ciudadano común que se postule voluntariamente, sea tomado en cuenta y participe activamente el día de la elección con el objeto de cuidar su voto, y no depender de «observadores» designados que pueden caer en conflictos de intereses.

Con una mayoría de votos se elige a un presidente, un prefecto, un alcalde etc., y los ecuatorianos tendremos al que elijamos, por las razones que sean, por que es una nueva opción, habla bonito, por que nos cae bien, por que es guapo, por que nuestros padres o jefes votarán por el, por que confiamos en un «nuevo cambio» para nuestra ciudad, nuestra provincia o país, pero contrario a todo pronóstico basado en encuestas y estrategias de campana, quien termina definiendo quien gobernará, es ese % de ciudadanos que NO se involucra, ese ciudadano «Nulo», o «Blanco» o el famoso «voto en plancha» o el «fiel a la camiseta», sin siquiera saber quienes son sus candidatos, ni sus propuestas y se dejan llevar por los colores, números o alianzas… Como dice un dicho popular: «Aunque pegue, marido es», una expresión para demostrar que aunque siempre nos quejamos de como está el gobierno, de lo que hacen o dejan de hacer los funcionarios electos, no actuamos para que las cosas mejoren, habrán millones que no tendrán el interés de plasmar en una papeleta de votación el deseo de que las cosas cambien para bien en nuestra ciudad, viven orgullosos diciendo: «Yo no regalo mi voto», «todos son los mismos»; claro que sí, todos son los mismos, por que esa indecisión es la que siempre nos llevará a elegir mal, dónde una minoría nos pone Presidentes, Asambleístas, Alcaldes, etc., el voto no es solo una obligación que una ley nos exige, el voto es más que ese diminuto papel que nos habilita para realizar trámites en el país, el voto es mucho más que eso… es un visto que refleja la decisión y convicción de lo que queremos para nuestro Ecuador.

El crear conciencia, no decir sino hacer, no criticar sino proponer, no delegar sino participar es lo que nos llevará a una verdadera democracia participativa y representativa. Quiénes nos gobiernen en el 2019 o 2021 será el resultado de quienes se involucraron.

En todo caso, hoy ya las cartas están sobre la mesa, ya arrancó la campaña, nos queda pensar, decidir nuestro voto y elegir entre los que hay… y recordar que «no todo lo nuevo siempre será mejor!

En este día...

Categorías: Politica

1 comentario

Juan Bethencourt · 12/03/2019 a las 8:23 PM

Recordemos que las crisis se producen después del abuso de lo políticamente correcto, un sistema que nunca ha funcionado. Motivo más que suficiente para probar algo diferente, lo nuevo es la única esperanza. No prendarais convencerme de que haciendo lo mismo, vamos a obtener un resultado diferente.

Saludos.

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