La radio ha significado para la humanidad un instrumento con múltiples usos que han ido variando a través de los años. Se trata del medio de comunicación masivo más antiguo, por lo que ha tenido que ir transformandose respecto a los nuevos medios de comunicación y diversificándose para ofrecer formas novedosas de conquistar a la audiencia de la onda radial.

Es por esto que en cada época la humanidad se ha relacionado de maneras distintas con la radio, y así mismo la política también ha encontrado siempre un espacio en este medio, utilizando estrategias distintas en cada época, algunas para bien, y otras no tanto.

¿Quieres conocer un poco más sobre esta relación entre la radio y la política a través del tiempo? Acompáñame entre estos datos curiosos y hechos sobre la política en la radio de antes y en la de ahora.

La Política en la Radio de Antes

La Radio de amplio alcance fue inventada en 1900, pero no fue sino hasta veinte años después cuando fue utilizada por primera vez con un propósito político: dar la primicia de los resultados de unas elecciones presidenciales en los Estados Unidos antes de que la noticia pudiera salir en los diarios a la mañana siguiente.

A partir de esto comenzó a verse como una herramienta para difundir información política, pero aun así, en los primeros tiempos no era común ni bien visto que los políticos dieran sus discursos a través de la radio, pues se consideraba que eso les restaba prestigio. Pero eso cambió entre 1924 y 1932, cuando el rey británico Jorge V y su hijo hicieron uso del dispositivo para enviar comunicados al pueblo y a sus súbditos, especialmente a las zonas más lejanas y pobres.

La Radio, en aquel entonces, permeó a tal magnitud en los hogares de los pobladores de todo el mundo debido a que, desde el principio, se trató de un medio de comunicación cuya construcción es factible en masa y a bajo costo, por lo que cualquier familia con un ingreso mínimo podía tener acceso a una radio, la cual representaba un revolucionario medio de entretenimiento y a la vez informativo. No hay tampoco que obviar que es el medio más fácil de mantener en pie, de ahí que muchas películas apocalípticas, pero en desastres, el único medio de comunicación que los supervivientes mantengan como vía de comunicación con “el mundo exterior” sea una radio o transistor.

Esto influyó en que muchos gobiernos fueran más incluyentes con su ciudadanía, y que la política se convirtiera en un tema de manejo popular. Pero no todo es bueno. Estas mismas características populares de la radio le dieron el potencial de convertirse en un arma de control mental masivo, o al menos así ocurrió más adelante en la época de la Alemania Nazi.

¿Qué es mejor que una radio buena, bonita y barata? ¡Una radio buena, bonita y gratuita! O al menos eso pensó la ciudadanía alemana y de los países circundantes en 1933, justo antes de que les lavaran el cerebro y fueran convencidos de apoyar una causa racista, clasista y genocida, e incluso de ser partícipes en la cacería. La radio fue indispensable para que esto ocurriera. La estrategia comunicacional política de Joseff Goebbels supo aprovechar todas y cada una de las ventajas de la radio para transformarla en una herramienta de persuasión.

Aun así, esto no ha ocurrido más que en un par de dictaduras evidentemente muy extremas. En el resto de los gobiernos el uso que se le daba a la radio para la política ha sido para representar las comunes batallas competitivas entre el partido político al mando (y sus seguidores) y el o los partidos principales de oposición y sus miembros.

A partir de los 70’s la radio sirvió como base para lo que comenzó a llamarse “guerrilla comunicacional”. Cada señal de radio puede configurarse y delimitarse para abarcar un territorio determinado. Esto fue tomado como ventaja por los guerrilleros de la comunicación y se comenzó a utilizar la radio para transmitir contenidos prohibidos por el gobierno, o a enviar mensajes en código para planificar levantamientos y golpes de estado.

Los años 90 fueron, a mi parecer, la época dorada de la política en la radio. Se popularizaron los programas de opinión con invitados y entrevistas, por lo que los locutores tenían la libertad de recibir en su estudio a alcaldes, diputados, candidatos presidenciales y cualquier personaje político que se le ocurra. La audiencia se emocionaba al llamar y dejar unas preguntas al entrevistado que luego saldrían al aire por la radio, lo que resultó ser el sistema pionero del feedback al que estamos acostumbrados hoy día con Internet. En líneas generales, fue la década en la que mejor se aprovechó este medio de comunicación para hacer llegar el tema político a las masas.

La Política en la Radio de ahora

Establezco como la línea divisoria entre el “antes” y el “ahora” a la llegada de la era digital, y hago esto porque considero que el salto de los aparatos normales a los “inteligentes” nos ha alterado el modo de vida casi tanto como si del regreso de Jesucristo se tratara. Ahora todo funciona de manera automática, aprenden patrones de comportamiento y te ofrecen contenido a la carta e interactivos. ¡Boom! ¡Demasiada información! Y lamentablemente la radio no dio ese salto.

En parte lo intentó. Considerando que en Internet es posible realizar transmisiones en vivo de cualquier formato audiovisual, o lo que se conoce como Streaming, varios emprendedores y comunicadores intentaron trasladar el medio radial a la gran Red de la triple doble ve o w, pero lo cierto es que esa transmedialización de contenido no resultó atractiva y más tarde fue opacada casi por completo por las páginas que hacen transmisión de música a la carta las 24 horas, como Spotify. Ni los programas de opinión pudieron salvar el proyecto, y es que al parecer, la política no ocupa un lugar predominante en los intereses de las generaciones más asiduas a los formatos online.

Aun así, en el 2019 la radio sigue siendo de inmensa importancia para la política. Las grandes mayorías de los votantes en la actualidad siguen estando conformadas por los miembros de esas generaciones que vivieron la época dorada de la radio y desarrollaron un gusto por escuchar programas de entrevistas, opiniones de periodistas y locuciones directas de los representantes políticos, y aún consideran de gran relevancia que se valore todo este flujo de información para tomar decisiones al momento de ejercer el voto. Por otro lado, la Radio sigue siendo la banda sonora favorita de las personas jóvenes y adultas cuando están haciendo alguna otra actividad rutinaria, como conducir, trabajar o estudiar, lo cual asegura que gran cantidad de personas de varias generaciones tiene un acercamiento regular a la radio y sigue escuchando los programas políticos que se transmiten.

En la actualidad el mayor esfuerzo de supervivencia de la radio se hace a través de los programas de opinión cuyos conductores son personalidades reconocidas en el mundo del periodismo y que suelen tener una marcada matriz de opinión y −si es posible− algo de humor. Estos programas se han ganado su público más por la personalidad y los parlamentos ocurrentes de los conductores que por el contenido en sí, pero a pesar de ello es un espacio propicio para llevar temas políticos a discusión y darle a los radioescuchas lo que ellos quieren: ¡polémica!

Lamentablemente, esta aparente importancia de la política en la radio de ahora, sostenida pero tambaleante, se encuentra a expensas de las nuevas invenciones tecnológicas y de que el tiempo convierta en mayorías a aquellas generaciones que nunca han tenido una relación cercana y voluntaria con este medio de comunicación (hay que decirlo) arcaico.

En este día...


Ramón

Apasionado del Conocimiento Libre y de las personas. Autor de Software Libre y Comunicación

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