Si aún no lo hiciste, te invito a que antes leas la primera parte de este artículo, denominada:

La metamorfosis de la Política a través de los medios: Cómo sobrevivir con tan sólo una tablilla de cerámica

 

Y es que como comentaba en el artículo anterior, ya poco queda de esa política de boca en boca y de medios impresos.

La difusión masiva de los medios ha conseguido que la política se convierta en el día a día de la ciudadanía. ¿Quién no habla de política? ¿Quién en todo un país no está al menos al tanto de quién es su presidente? ¿Quién no se queja de algún plan implementado por el gobierno mientras espera su turno para ser atendido en cualquier administración pública? ¡Y siempre hay alguien que le siga la corriente! Bien sea para apoyarle o para debatir sus ideas políticas.

Ya no hay temor ni vergüenza frente a la actividad política como lo había en la juventud de nuestros bisabuelos. Tenemos medios masivos y por lo tanto también tenemos política masiva. Pero eso tiene su lado negativo: Muchas actividades y decisiones que antes se tomaban siguiendo simplemente un criterio lógico promedio ahora son reguladas por la política: como la actividad artística, el contenido que se enseña en las aulas, y las oportunidades de empleo en las empresas y organizaciones.

¿Cuáles privilegios le ha aportado la difusión masiva a la política y cómo nos ha afectado a los ciudadanos? ¿Cómo se ha transformado nuestra relación con la política debido al nacimiento de cada medio moderno? Veámoslo a continuación.

La Radio

La Radio, como expliqué superficialmente en la parte previa de este artículo, significó el primer paso hacia una comunicación política masiva e instantánea. Los acontecimientos de una región, al ser conocidos de manera inmediata por todo el país, se transforman en hechos de actualidad que son competencia de todas las personas, y aumenta la empatía y el interés de unas comunidades por otras.

Así pues, el megáfono y el pregón de plaza en plaza quedan como segunda opción para los líderes políticos, que aprovechan su oxígeno optimizado para divulgar sus ideales de manera más eficiente.

El lado positivo de esto fue que la política se hizo inclusiva para todas las clases sociales, ya que las radios eran dispositivos muy baratos y muchas personas buscaron la manera de adquirirlos para enterarse de las noticias y planes del gobierno que no podían entender con el periódico.

El lado negativo fue que la empatía generada por la radio fue aprovechada por la actividad política para instaurar regímenes autoritarios, como sucedió con el nazismo, guiada por la estrategia comunicacional y propagandística de Josef Goebbels.

 

La Televisión

Con la llegada de la televisión se dio paso a la diplomacia política ya que, al permitir ver los rostros de las personas que hablaban, se comenzó a utilizar este espacio para hacer coincidir a los oponentes políticos y que se enfrentaran de manera argumental ante su audiencia.

Por otro lado, los políticos descubrieron que pueden transmitir aun estando fuera de los estudios, por lo que resultaba posible combinar el medio “cara a cara” con la comunicación masiva. Así que cada vez que un líder decidía dar un discurso frente a un grupo de gente, ese evento podía ser grabado o transmitido en vivo por la televisión.

El lado positivo de esto fue que a partir de esto la política se convirtió en una criatura con rostro. La identidad de los políticos comenzó a ser conocida a nivel nacional e internacional, y su responsabilidad sobre sus acciones debía ser mayor.

El lado negativo fue que, como es bien sabido, la televisión ofrece programación fugaz, mucho más fugaz que la radio ya que su soporte es financiado casi exclusivamente por la publicidad, y es necesario hacer cortes comerciales. Esto llevó a que la política que se presentara por TV fuera dirigida en mayor medida a causar un impacto inmediato y no a explicar el discurso ideológico. En resumidas cuentas, la política se transformó en un “show” más.

Con este oxígeno la criatura política desarrolló unas antenitas detectoras de las palabras exactas que la gente quiere oír y una piel camaleónica para transformarse en el tipo de personaje en el que la gente quiere confiar. Los políticos se transformaron en actores, y de ahí su fama como grandes mentirosos. Un gran parlamento de Jorge V en la película El discurso del Rey, de Tom Hooper, dice lo siguiente sobre el efecto de la mediatización de la política:

“En el pasado todo lo que un Rey debía hacer era lucir respetable en uniforme y no caer de su caballo. Ahora debemos invadir los hogares de la gente y consagrarnos con ellos. Esta familia se ha convertido en la más baja de todas las criaturas, ¡nos hemos convertido en actores!”

 

Internet

Internet resultó una revolución mediática tan importante como la Radio. Al contrario de la radio y la televisión, que tienen un solo emisor (el canal o la frecuencia radial) y un conjunto grande de receptores (todos los radioescuchas y televidentes), y no permite el intercambio de estas posiciones, Internet permite el envío y recepción de información de manera multidireccional, es decir, hay muchas personas enviando y recibiendo información a la vez. El emisor se convierte en receptor y el receptor se convierte en emisor.

Así mismo, también promovió la difusión de información en toda la diversidad de los formatos existentes: Audio, video, panfletos, artículos, imágenes, fotografías, historietas, encuestas, entre otros.

Y por supuesto, la globalización. Internet no sólo alcanza zonas amplias como la radio y la televisión; alcanza a todo el planeta al mismo tiempo. La información subida en Argentina puede ser recibida en Vietnam, la única barrera es el idioma.

El lado positivo para la política es que todo mensaje enviado comienza a recibir un feedback inmediato, en múltiples formatos y en múltiples idiomas. Y que cada individuo está en plenas capacidades de adoptar un rol político y apoyar o confrontar las ideas participativamente, y afectar en las decisiones de sus compatriotas. Los líderes se ven ahora más que nunca obligados a tomar en cuenta las críticas y de responder al pueblo por sus promesas electorales.

El lado negativo está en que, como cada individuo genera información y opiniones políticas con regularidad, la cantidad de información que se mueve es mil veces mayor que el de la Televisión y la Radio, pero es mil veces más efímera también. Los sucesos políticos vienen y van, y es más sencillo distraer a las masas y alejarlas de su propósito central.

 

Los cambios progresivos en el comportamiento de la criatura política para adaptarse al oxígeno de los medios de comunicación han significado una mayor inclusión de todos los individuos a las decisiones gubernamentales, pero frente a esto prefiero citar a Juan Manuel Charry Urueña, un abogado Colombiano especializado en Derecho Constitucional y Ciencia Política, que concluye así un artículo de opinión:

“Las tecnologías han influido de manera determinante en la política, mermando autenticidad y sumando teatralidad, haciendo más participe al ciudadano, pero no por ello más autónomo ni determinante, por el contrario, cuanto mejor y más sofisticado sea el show, más manipulación hay para el espectador.”

En este día...


Ramón

Apasionado del Conocimiento Libre y de las personas. Autor de Software Libre y Comunicación

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