Conociendo al elector. Parte II.

Publicado por Salvador Gonzalez en

“Sea cuidadoso de no hacer normas universales, cada proyecto de comunicación política, cada elección, es diferente”: Ralph Murphine.

En nuestra primera entrega señalamos que uno de los conjuntos más completos para conocer al elector de forma integral y así poder desarrollar una estrategia sólida de campaña, es la propuesta del consultor Ralph Murphine*.

Murphine señala que antes de diseñar la estrategia, desarrollar el mensaje y pensar en las mejores herramientas, es necesario: …“previo a toda campaña se requiere de investigar, en donde la investigación la entendemos como un proceso (no un producto) que debe comenzar en la etapa más temprana posible de una campaña y debe continuar durante y más allá del día de las elecciones”.

En este sentido Murphine propone para conocer al elector analizar estos aspectos:

  1. Firmeza del pensamiento del votante: este aspecto es fundamental, es conocer la intensidad que tiene el voto del elector hacia determinado partido o candidata (o), la permanencia en el tiempo de esta decisión política ayudará mucho en la toma de decisiones; desde el establecimiento de nuestros objetivos electorales, hasta conocer cuáles son las colonias o secciones electorales en donde nuestro trabajo de difusión y promoción debe dar resultados.
  2. Voluntad por participar en el proceso electoral: con la llegada de tendencias o corrientes como el abstencionismo y el anulacionismo, así como el cada vez más presente voto diferenciado, es vital saber con la mayor precisión posible quienes van a votar, en qué sentido lo van a hacer y cuáles son sus motivaciones. El conocimiento de estos aspectos nos ayudará a aplicar las acciones que se desprenden de nuestra estrategia de forma más eficiente y certera.
  3. La separación y convergencia de ciertos votantes dentro del mundo electoral: los temas, sentimientos, razones y muchas cosas más que habremos de identificar para reconocer qué une y qué separa a los votantes ante nuestra opción política y la de nuestros adversarios. En este sentido, la pertenencia o coherencia es un elemento vital a analizar, significa reconocer cuales temas, mensajes imágenes e incluso circunstancias son apropiadas para nuestro partido y candidata (o) y cuales no lo son.
  4. El punto de vista o modelo de pensamiento del estratega: antes de abordar este punto, es muy interesante, ya que con una mayor presencia y necesidad de consultores y profesionistas en esta área, ya existen más y mejores licenciaturas, posgrados y especializaciones que permiten una gran preparación profesionalización de las personas.

Por su origen, existe una gran variedad de estrategas que tienen una formación distinta o alejada de la Comunicación Política, pueden ser publicistas, ingenieros, actuarios, abogados, entre muchas otras; estos profesionistas se acercan o se involucran en la comunicación por diversos motivos, ese arribo de personalidades y nuevas visiones o posturas ha enriquecido –siempre hay excepciones como en todo- el ejercicio profesional y es un acicate para el debate teórico – procedimental del área.

Ralph Murphine señala que existen varios modelos de estrategia a aplicar en la campaña, aquí enumeraremos los principales: la lista de lavandería, el diagrama PERT, el pasado = el futuro, el péndulo, los deportes y los juegos, el militar, la Ciencia Política, el partido político, el modelo de comunicación, la mercadotecnia comercial, etc.

Sin embargo, todos estas formas de hacer campaña convergen en dos procesos muy importantes en la campaña, que son la persuasión y la movilización.

  1. El efecto cascada del proceso de comunicación con los votantes: este es uno de los fenómenos más interesantes y más deseado en las campañas, que consiste en generar una tendencia, un movimiento hacia nuestra causa que influya directamente en la decisión del voto. Murphine señala que esta “cascada” está envuelta de la visión general del mundo el elector, lo importante es determinar en que momento o etapa se encuentra el elector de esa visión. La dinámica de esta cascada está determinada por: el ánimo o contexto emocional y físico del ambiente da la campaña; la identificación del nombre del candidato a votar en el entendido de que no se votaría por un “desconocido”; en complemento del conocimiento está la imagen, ya que no se sufraga por alguien de quien se tiene mala imagen o reputación y si esto se da a detalle es mejor.
  2. La multidimensionalidad de los votantes: sin duda, este aspecto nos dice Murphine es la esencia del pensamiento estratégico en la campaña, ya que debe ser multidimensional, para ello, compara este proceso con un diamante y con el cuadro Las Meninas de Velázquez. Pero Ralph advierte que no podemos caer en el error común, general y fatal al pensar que el elector puede ser convencido con una foto, un afiche o un eslogan; así para tener éxito un estratega de tener un conocimiento amplio de una gran cantidad de cosas acerca de los votantes.
  3. La necesidad del uso frecuente de “indirección” en la comunicación con los votantes: este último proceso tiene dos facetas, la primera es un principio que consiste en no menospreciar al elector, ya que tarde o temprano se percatará del mensaje subliminal, del engaño, la mentira, la manipulación, las verdades a medias; y la segunda es entender que la indirección es una forma sutil de la persuasión al enviar el mensaje central de manera menos obvia, pero con una alta dosis de credibilidad.

Finalmente, comentaremos que Murphine advierte que estos 7 puntos son sólo el inicio de un arduo camino para el consultor político, cada uno de estos puntos requiere un amplio y serio trabajo de investigación y análisis.

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* Ideas de la comunicación política moderna. Ralph Murphine. Editorial BUAP, El errante editor.

En este día...


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